leon

leon

Thich Naht Hanh

"El regalo más valioso que podemos ofrecer a otros es nuestra presencia"
Thich Nhat Hanh

Mostrando entradas con la etiqueta Thich Nhat Hanh. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thich Nhat Hanh. Mostrar todas las entradas

24 diciembre 2019

Un mensaje de Navidad de Thay


El hogar es el camino
La Navidad es un tiempo para la familia, cuando los miembros de la familia regresan a su hogar. Dondequiera que estemos, tratamos de encontrar un camino a casa para estar con nuestra familia. Es como la fiesta del Tet en la cultura vietnamita. Decoramos nuestra casa y encontramos maneras de hacer que nuestro hogar esté cálido y acogedor. Todos anhelamos tener un hogar que sea cálido y amoroso, donde sentimos que no necesitamos ir a ninguna parte, ni hacer o perseguir nada nunca más. Es lo que podemos llamar nuestro "verdadero hogar". Todos tenemos ese anhelo, ese deseo profundo de estar en nuestro verdadero hogar.

La búsqueda de nuestro hogar
Jesús, tan pronto como nació, tuvo que huir de inmediato y ser un refugiado, un fugitivo sin hogar. Cuando creció y se convirtió en un hombre joven, ocurría lo mismo, era aún un vagabundo sin un hogar real al que regresar. En uno de sus discursos, se quejó de que hasta los pájaros tienen nidos a los que regresar o los conejos y ardillas tienen madrigueras, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza, ningún sitio al que llamar hogar.
Siddhartha, como adulto, se encontró en una situación similar. Él nació en una familia real que era rico y privilegiado. Podía tener todo lo que deseara. Tenía una bella esposa y un buen hijo. Él tenía un futuro brillante por delante de él, destinado a ser rey y gobernante de un gran imperio. Pero aún así, él no se sentía cómodo, incluso con todo esto. No se sentía como en casa. No estaba en paz. Por lo tanto, un día, decidió dejar a su familia en busca de su verdadero hogar, en busca de la paz interior.
Tanto Jesús como Siddhartha estaban buscando su verdadero hogar. Querían encontrar una morada cálida donde no tendrían que buscar nada nunca más y donde sentirse como en casa y en paz. Los occidentales tienen un dicho: "En ningún sitio como en casa", que expresa la sensación de que no hay nada como volver a casa después de haber estado fuera. Y sin embargo, algunos de nosotros no nos sentimos como en casa, no sentimos que tenemos un hogar al que regresar, incluso en nuestras propias familias. Esto se debe a que en nuestras familias, no hay suficiente calidez, ni suficiente amor, tranquilidad, paz y felicidad.
Algunos de nosotros tenemos una patria, viviendo en el país donde nacimos, pero aún así queremos escapar e ir a otro lugar. Sentimos que no tenemos una patria. Algunos judíos sienten que todavía no tienen una patria. Han estado vagando y buscando una patria durante miles de años - un lugar, un pedazo de tierra al que llamar hogar. Incluso hoy en día aún no han encontrado su patria. Y nosotros - los franceses, los americanos, los británicos, y los vietnamitas - todos tenemos un país al que llamar nuestra patria, pero aún así, no nos sentimos satisfechos y algunos de nosotros queremos irnos. Esto se debe a que no hemos encontrado nuestro verdadero hogar en nuestro corazón. En esta época, incluso si compramos un árbol de Navidad para decorar nuestro hogar, no significa necesariamente que hayamos encontrado nuestro verdadero hogar, o que estemos a gusto viviendo en nuestra patria. Para que nuestro hogar sea verdad, es necesario que haya amor, calidez y plenitud.

Nuestro verdadero hogar
Al final, Jesús encontró a su verdadero hogar en su corazón. Él encontró la luz en su corazón. Él enseñó a sus discípulos que ellos también tienen su propia luz y él les enseñaba a sacar fuera esa luz para que los demás pudieran verla. Siddharta enseñó que el verdadero hogar de uno puede encontrarse en el momento presente. Desarrolló prácticas para que sus discípulos también pudieran encontrar su verdadero hogar. Enseñó que cada uno de nosotros tiene una isla en la que está a salvo y seguro. Si sabemos cómo volver a esta isla, podemos estar en contacto con nuestros ancestros de sangre y espirituales, con las maravillas de la vida, y con nuestro propio ser. En la isla de nuestro verdadero yo, podemos encontrar paz y plenitud.
Siddhartha encontró su verdadero hogar y quería que todos fueran capaces de encontrar su verdadero hogar. Cuando el Buda tenía ochenta años y sabía que no tardaría en morir, sentía mucha compasión por sus discípulos y amigos, porque veía que muchos de ellos no habían encontrado su verdadero hogar. Sabía que cuando llegara el momento de que su maestro se fuera, se sentirían abandonados y perdidos. En ese momento, él estaba practicando el Retiro de las Lluvias, residiendo fuera de la ciudad de Vaishali, al norte del Ganges. Se puso muy enfermo durante esa temporada. El asistente del Buda, el Venerable Ananda pensó que su maestro no tardaría en irse, por lo que fue al bosque tras de unos árboles para llorar. Pero el Buda utilizó su poder de concentración para retrasar el progreso de su enfermedad y encontró la fuerza para vivir durante unas semanas más, por lo que pudo volver a su tierra natal, Kapilavastu, e irse pacíficamente.
La isla interior
Al final de ese Retiro de las Lluvias, el Buda fue a la ciudad de Vaishali para visitar a sus discípulos, los monjes y monjas y los amigos laicos en la Sangha. En todos los lugares que visitaba, daba una breve charla durante unos 5-7 minutos - una mini charla del dharma. Estas mini charlas se centraban normalmente en el tema del "verdadero hogar". Sentía que después de haber fallecido, habría muchos discípulos que estarían perdidos. El Buda les enseñó que todos ellos tenían un lugar de refugio al que regresar y que debíann refugiarse sólo allí.
Nosotros también deberíamos volver y refugiarnos en esa morada y no refugiarnos en ninguna otra persona o cosa. Ese lugar de refugio es la 'Isla de uno mismo», es el Dharma, y allí, uno puede encontrar paz y protección, se pueden encontrar nuestros antepasados y nuestras raíces. Este es nuestro verdadero hogar - nuestra isla interior, donde está la luz del verdadero Dharma. Volviendo allí, uno encuentra la luz, encuentra la paz y la seguridad, y se está protegido de la oscuridad. La "Isla de uno mismo" es un lugar seguro de refugio de las olas turbulentas que de otra manera nos podrían arrastrar. Tomar refugio en esta isla interior es una práctica muy importante.
Tenemos una canción en Plum Village, titulado "Ser una isla para uno mismo". Esta canción es acerca de la práctica de tomar refugio en uno mismo. Si todavía sentimos que no hemos encontrado nuestro verdadero hogar, que no tenemos un lugar al que llamar hogar, que no hemos verdaderamente vuelto a casa, que todavía queremos buscar una patria, o que todavía nos sentimos solos y perdidos, entonces esta práctica es para nosotros. Esta canción puede ser un recordatorio para que regresemos y nos refugiemos en nuestra isla interior.

Nuestro Refugio de Práctica
Sobre el siglo cuarto o quinto, cuando estas pequeñas charlas fueron traducidas al chino, los monjes tradujo la "Isla de uno mismo 'como' Tu Châu '(Tu es uno mismo y Chau es isla). "Queridos monjes, practicad siendo islas para vosotros mismos, sabed cómo tomar refugio en vosotros." Esas fueron las palabras que el Buda pronunció apenas un mes antes de morir. Si nos consideramos a nosotros mismos como almas gemelas de Buda, para ser verdaderos estudiantes del Buda, deberíamos seguir su consejo y no ir en busca de nuestra patria, nuestro verdadero hogar, en el tiempo y el espacio. Deberíamos buscar el verdadero hogar justo dentro de nuestro propio ser, dentro de nuestro propio corazón, donde está todo lo que estamos buscando. Allí, podemos tocar a nuestros antepasados de sangre y espirituales, y tocar nuestras raíces, nuestra herencia. Allí, podemos encontrar la paz y la estabilidad. Allí, podemos encontrar la luz de la sabiduría. Vamos a tomar refugio en nuestra propia isla - en la isla del Dharma. No tomamos refugio en ninguna otra persona o cosa, ni siquiera en Thay.
El amor del Buda es inmenso. Sabía que habría muchos estudiantes que se sentirían perdidos después de que él se hubiese muerto, por lo que les recordó que su cuerpo no era algo permanente y eterno. Les enseñó que lo más valioso para refugiarse era su propia isla interior. Sabemos que siempre está ahí para nosotros. No tenemos que coger el avión o el autobús o el tren para ir allí, sino que con nuestra respiración en plena consciencia y pasos en plena consciencia, podemos estar ahí de inmediato. Nuestra isla interior es nuestro verdadero refugio. Es nuestra práctica del Dharma.
Esta Navidad, si compras y traes a casa un árbol de Navidad para decorar, recuerda que tu "verdadero hogar" no se encuentra fuera de ti mismo, sino que está justo en tu propio corazón. No necesitamos traer nada a casa para sentirnos satisfechos. Tenemos todo lo que necesitamos en nuestro corazón. No necesitamos practicar durante muchos años o viajar lejos para llegar a nuestro verdadero hogar. Si sabemos cómo generar la energía de la plena consciencia y la concentración, entonces con cada respiración, con cada paso, llegamos a nuestro verdadero hogar. Nuestro verdadero hogar no es un lugar muy alejado de nosotros en el espacio y el tiempo. No es algo que podamos comprar. Nuestro verdadero hogar está presente justo en el aquí y ahora, sólo si sabemos cómo regresar y estar verdaderamente presente en él.

Hogar en el Momento Presente
El otro día, Thay estaba reflexionando sobre qué mensaje enviar a sus amigos y estudiantes en el extranjero para que puedan practicar, para que puedan ser como Jesús o ser como el Buda. Thay entonces escribió esta caligrafía: "No hay camino al hogar, el hogar es el camino."
Los medios y los finales no son dos cosas separadas. No hay camino para regresar a nuestro hogar. Nuestro hogar es el camino. Una vez que damos un paso en ese camino al hogar, estamos en casa justo en ese momento. Esto ocurre con la práctica de Plum Village. No hay camino a la felicidad, la felicidad es el camino. Recientemente, Thay también compartió en su charla del Dharma que no hay camino para el Nirvana, el Nirvana es el camino. Cada respiración y cada paso tienen la capacidad para llevarnos de regreso a nuestro verdadero hogar, en el aquí y ahora. Esta es la práctica fundamental de Plum Village. Este es el mensaje que Thay quiere enviar a sus amigos y estudiantes durante esta Navidad. Si quieres enviar postal de navidad a tus amigos y seres queridos, también puedes enviar este mensaje. Si lo puedes practicar de verdad, entonces enviarlo tendrá un profundo significado, pero si no lo practicas, entonces el mensaje tendrá poca entidad.
Vamos todos a disfrutar de nuestra práctica de volver a casa esta temporada navideña. Vamos a estar verdaderamente en nuestro hogar interior, y así convertirnos en un hogar para nuestros seres queridos y todos nuestros amigos.

Con confianza y amor,

Thay


Texto:
Imagen: "Sigue el camino de baldosas amarillas" Lady Selva

13 octubre 2019

Amar y comprender a nuestros ancestros



Comparto un texto del maestro Thich Nhat Hanh, que nos guía hacia la comprensión y amor hacia nosotros mismos y las demás personas a través de  la aceptación y compasión de nuestros  ancestros. Una meditación maravillosa que puede invitar a la liberación de cargas emocionales, cultivando el perdón y la compasión.


 Para aceptar sinceramente a los demás tal como son, debemos empezar por nosotros mismos. Si no nos aceptamos tal cual somos, jamás podremos aceptar a los demás. Cuando me miro, veo cosas admirables y hasta extraordinarias, pero también sé que hay en mí aspectos negativos. El primer paso, pues, consiste en reconocerme y aceptarme tal cual soy.

Inspira y espira, visualizando a tus ancestros y, viendo sus aspectos positivos y negativos, acéptalos sin vacilar.

Ustedes están en mí, queridos ancestros, con todas sus fortalezas y con todas sus debilidades. Veo en ustedes semillas positivas y semillas negativas. Veo que han sido afortunados y que en ustedes se regaron semillas positivas como la amabilidad, la compasión y la valentía. Y también veo que, si no hubieran sido afortunados y se hubieran regado en ustedes semillas negativas como el miedo, el orgullo y los celos, las semillas positivas no hubiesen tenido la oportunidad de crecer.

Que las semillas positivas de una persona se vean regadas en vida se debe, en parte, al azar y, en parte al esfuerzo. Las circunstancias de nuestra vida pueden ayudarnos a regar las semillas de la paciencia, la generosidad, la compasión y el amor. Las personas que nos rodean pueden ayudarnos a regar esas semillas y lo mismo hace también la práctica de la plena conciencia. Pero si una persona crece en tiempo de guerra y en el seno de una familia y de una comunidad oprimidas, puede estar llena de desesperación y miedo. Los padres que sufren mucho y tienen miedo al mundo y a los demás riegan en sus hijos las semillas del miedo y de la ira. Los niños que, por el contrario, crecen envueltos en un clima de seguridad y amor fortalecen, en su interior, las semillas positivas.

Si puedes mirar de este modo a tus ancestros, te darás cuenta de que eran seres humanos que sufrieron y trataron de hacer las cosas lo mejor que supieron. Esta comprensión borra todo rechazo y toda ira. Aceptar a tus ancestros, con todas sus fortalezas y todas sus debilidades, te ayudará a estar más en paz y a tener menos miedo. También puedes considerar ancestros, por haber nacido antes que tú, a tus hermanas y hermanos mayores. También ellos tienen, como nosotros, fortalezas y debilidades.

Hacer las paces con tus ancestros requiere cierta práctica, pero si quieres acabar con el miedo, es importante que aprendas a reconciliarte antes con ellos. Y esto es algo que puede hacer en cualquier lugar, ante un altar, un árbol, una montaña o en la ciudad. Lo único que necesitas es visualizar la presencia, en tu interior, de todos tus ancestros. Tú eres su continuación y solo puedes estar completamente presente cuando haces las paces con ellos.

Os dejo un par de enlaces sobre esta práctica explicada por el maestro:




06 julio 2019

Impermanencia


 Cuando muere una flor no sufres demasiado,
 porque entiendes que las flores son impermanentes.
Pero no puedes aceptar la impermanencia de tu ser amado,
y sufres profundamente cuando muere. 




Si miras profundamente dentro de la impermanencia,
harás lo posible por lograr la felicidad ahora mismo. 
Al hacerte consciented la impermanencia,
te vuelves positivo, amoroso y sabio.



La impermanencia es la buena noticia,
sin ella, nada sería posible.
Sin impermanencia nada es posible.
Con impermanencia, toda puerta esta abierta al cambio.
 La impermanencia es un instrumento para nuestra liberación. 
- Thich Nhat Hanh –

20 diciembre 2016

Del desapego o Cómo comenzar a nutrir la felicidad



Se acerca el final del año y suele ser un buen momento para hacer balance. Aunque por otro lado cualquier día es bueno para eso.

Si tuviera que resumirlo de alguna forma, este ha sido un año de aceptación y de dejar ir. Aceptar las cosas tal y como son, el dolor que forma parte de la propia existencia humana y el sufrimiento que en muchas ocasiones le acompaña. Y es, en esta última parte, donde hace su presencia el soltar y dejar de aferrarse a lo que ya no es...

No diré que es un proceso fácil porque no lo ha sido y no lo es, aunque tampoco es difícil en sí mismo. Lo que quiero decir es que mientras se practica el desapego, mientras me mantengo anclada en mi presente, enraizada en mi propia respiración, la realidad se muestra tal y como es y el dolor, aunque profundo, se siente lejano como un latido o una palpitación que se pueda observar en la distancia, arropado por la compasión.

Pero cuando desconectamos del aquí y ahora reaparece el sufrimiento, el dolor por el dolor, la mente que piensa y piensa, las rumiaciones... Y es entonces cuando se hace difícil mantenernos presentes y muy fácil perdernos en los pasatiempos (a veces macabros) de la propia mente. 



Y ¿qué podemos hacer ante esta irremediable corriente que tiende a querer imponerse y atraparnos con sus redes? Sencillo, cultivar la presencia a través de la atención plena

A veces las cosas son así de simples: cuanto más practiques la plena conciencia más sencillo será reconectar con el aquí y ahora.  Incluso, conseguiremos pasar más tiempo presentes sin esfuerzos, de forma natural. Y seremos capaces de sintonizar con aquellos aspectos positivos de la vida que nos llenan y que a veces nos perdemos por estar sumergidos en nuestros propios pensamientos. Pero también seremos capaces de encontrar la forma de vivenciar los aspectos más difíciles de nuestra propia existencia sin hacernos daño, al menos más del necesario.

Y cuando más sufrimiento aparece, más dosis de presencia necesitamos, es por eso que este ha sido un año de autocuidado, con retiros y cursos. Os dejo los enlaces por si os interesa alguna información:


Así que hoy es un buen momento para soltar todo aquello que sientas un lastre en tu vida y no sólo interno, seguro que de alguna forma podemos liberarnos de cargas materiales que hemos ido acumulando sin ser conscientes de ello y que nos pesan más de lo necesario en nuestro camino.

Un largo y maravilloso camino que nunca acaba...y para facilitar el viaje comparto las  prácticas para nutrir la felicidad de Thay. No se me ocurre antídoto mejor para reducir el sufrimiento que el cultivo de la propia felicidad ¡que lo disfrutéis!





La felicidad no es permanente, como todo lo demás. Para que la felicidad se extienda y se renueve, usted tiene que aprender cómo alimentar a su felicidad. Nada puede sobrevivir sin comida, incluyendo la felicidad; su felicidad puede morir si no sabe cómo alimentarla. Si se corta una flor, pero no la puso en un poco de agua, la flor se marchita en pocas horas.
Incluso si la felicidad que ya se está manifestando, tenemos que seguir alimentándola. A veces se denomina acondicionamiento, y es muy importante. Podemos condicionar nuestros cuerpos y mentes a la felicidad con las cinco prácticas de dejar ir, invitando semillas positivas, la atención plena, la concentración, y la visión penetrante.
1. DEJAR IR
El primer método de creación de la alegría y la felicidad es desechado, para dejar atrás. Hay una especie de alegría que viene de dejar ir. Muchos de nosotros estamos obligados a tantas cosas. Creemos que estas cosas son necesarias para nuestra supervivencia, nuestra seguridad y nuestra felicidad. Pero muchas de estas cosas, o más precisamente, nuestras creencias acerca de su absoluta necesidad, son realmente los obstáculos para nuestra alegría y felicidad.
A veces se piensa que el tener una cierta carrera, diploma, sueldo, casa, o pareja es crucial para su felicidad. Usted piensa que no puede seguir adelante sin ello. Incluso cuando ha alcanzado esa situación, o está con esa persona, usted continúa sufriendo. Al mismo tiempo, usted todavía tiene miedo que si deja ir ese premio que ha alcanzado, será aún peor; usted será aún más miserable y sin el objeto al que se está aferrando . No se puede vivir con él/ella y no se puede vivir sin él/ella.
Si usted viene a profundizar en su apego temeroso, se dará cuenta de que en realidad es el obstáculo para su alegría y felicidad. Usted tiene la capacidad de dejarlo ir. Dejar ir toma mucho coraje a veces. Pero una vez que dejas ir, la felicidad viene muy rápidamente. Usted no tendrá que ir por ahí en busca de ella/él.
Imagínese que usted es un habitante de la ciudad tomando un viaje de fin de semana a la campiña. Si usted vive en una gran metrópolis, hay un montón de ruido, el polvo, la contaminación y los olores, sino también una gran cantidad de oportunidades y emoción. Un día, un amigo le engatusa a alejarse durante un par de días. Al principio usted puede decir: “No puedo. Tengo demasiado trabajo. Yo podría perder una llamada importante “.
Pero finalmente le convence a que te vayas, y una o dos horas más tarde, usted se encuentra en el campo. Usted ve el espacio abierto. Usted ve el cielo, y siente la brisa en sus mejillas. La felicidad nace del hecho de que se podía salir de la ciudad atrás. Si no hubieras dejado, ¿cómo puedes experimentar esa clase de alegría? Necesitabas dejar ir.
2. INVITACIÓN A SEMILLAS POSITIVAS
Cada uno de nosotros tenemos muchas clases de “semillas” que mienten profundamente en nuestra conciencia. Aquella agua que es las que brota, surge en nuestra conciencia, y se manifiestan exteriormente.
Así que en nuestra propia conciencia existe el infierno, y también hay paraíso. Somos capaces de ser compasivo, comprensivo, y alegre. Si prestamos atención sólo a las cosas negativas en nosotros, especialmente el sufrimiento de las heridas del pasado, estamos revolcándonos en nuestros dolores y no se obtiene cualquier alimento positivo. Podemos practicar la debida atención, regar las cualidades saludables de nosotros tocando las cosas positivas que están siempre disponibles en el interior y alrededor de nosotros. Eso es buen alimento para nuestra mente.
Una forma de cuidar de nuestro sufrimiento es invitar a una semilla de la naturaleza opuesta a subir. A medida que existe nada sin su contrario, si usted tiene una semilla de arrogancia, tiene también una semilla de la compasión. Cada uno de nosotros tiene una semilla de la compasión. Si practicas atención plena de compasión cada día, la semilla de la compasión se fortalecerá . Solo hay que concentrarse en ella y se van a plantear como una zona de gran alcance de la energía.
Naturalmente, cuando la compasión surge, la arrogancia se depone. Usted no tiene que luchar contra ella o empujar hacia abajo. Podemos regar selectivamente las buenas semillas y abstenerse de regar las semillas negativas. Esto no significa que dejamos de lado nuestro sufrimiento; sólo significa que permitimos que las semillas positivas que están naturalmente allí para llamar la atención y nutrirla.
3. ALEGRÍA BASADA EN LA ATENCIÓN PLENA
Atención Plena nos ayuda no sólo para ponerse en contacto con el sufrimiento, para que podamos abrazar y transformarlo, sino también tocar las maravillas de la vida, incluyendo nuestro propio cuerpo. Entonces respirar se convierte en una delicia, y exhalar también puede ser una delicia. Usted realmente viene a disfrutar de su respiración.
Hace unos años, tuve un virus en los pulmones que hicieron sangrar. Yo estaba escupiendo sangre. Con los pulmones así, era difícil respirar, y era difícil ser feliz mientras respiraba. Después del tratamiento, los pulmones sanados y mi respiración se hizo mucho mejor. Ahora cuando respiro, todo lo que necesito hacer es recordar el momento en que mis pulmones estaban infectados con este virus. Entonces, cada respiración que tomo se convierte realmente deliciosa, muy buena.
Cuando practicamos la respiración consciente o caminar consciente, traemos a nuestra mente el hogar de nuestro cuerpo y nos establecemos en el aquí y el ahora. Nos sentimos muy afortunados; tenemos tantas condiciones de la felicidad que ya están disponibles. La alegría y la felicidad vienen de inmediato. Así que la atención plena es una fuente de alegría. La atención plena es una fuente de felicidad.
Atención Plena es una energía que puede generar todo el día a través de su práctica. Usted puede lavar los platos en la atención plena. Usted puede cocinar su cena en la atención plena. Usted puede fregar el suelo de la atención plena. Y con atención plena se puede tocar las muchas condiciones de la felicidad y la alegría que ya están disponibles. Usted es un verdadero artista. Usted sabe cómo crear alegría y felicidad cada vez que quiera. Esta es la alegría y la felicidad que nace de la atención plena.
4. CONCENTRACIÓN
La concentración nace de la atención plena. La concentración tiene el poder de romper, quemar las aflicciones que le hacen sufrir y _le permite a la alegría y la felicidad a entrar.
Para permanecer en el momento presente se requiere concentración. Las preocupaciones y la ansiedad sobre el futuro están siempre ahí, dispuestos a llevarnos. Podemos verlos, reconocerlos, y utilizar nuestra concentración para volver al momento presente.
Cuando tengamos la concentración, tenemos una gran cantidad de energía. No nos dejamos llevar por las visiones de sufrimiento o temores acerca del futuro pasado. Vivimos de forma estable en el momento presente para que podamos estar en contacto con las maravillas de la vida, y generar alegría y felicidad.
La concentración es siempre la concentración en algo. Si te concentras en tu respiración de una manera relajada, ya está cultivando una fuerza interior. Cuando vuelvas a sentir su respiración, concéntrate en tu respiración con todo el corazón y la mente. La concentración no es un trabajo duro. Usted no tiene que esforzarse a sí mismo o a hacer un gran esfuerzo. La felicidad surge ligeramente y fácil.
5. VISIÓN INTERIOR
Con la atención plena, reconocemos la tensión en nuestro cuerpo, y queremos mucho liberarlo, pero a veces no podemos. Lo que necesitamos es una idea.
La comprensión es ver lo que está allí. Es la claridad que nos puede liberar de infecciones tales como los celos o la ira, y permitir la verdadera felicidad por venir. Cada uno de nosotros tiene una visión, aunque no siempre hacemos uso de ella para aumentar nuestra felicidad.
Podemos saber, por ejemplo, que algo (un antojo o rencor) es un obstáculo para su felicidad, que nos conduce a la ansiedad y al miedo. Sabemos que este asunto no merece el sueño que estamos perdiendo por encima. Pero aún así seguimos gastando nuestro tiempo y energía obsesionado con ello. Somos como un pescado que ha sido capturado una vez antes y sabe que hay un gancho en el interior del cebo; si el pescado hace uso de ese conocimiento, él no va a morder, porque sabe que va a quedar atrapado por el gancho.
A menudo, sólo mordemos a nuestro antojo o rencor, y dejamos al anzuelo llevarnos. Nos quedamos atrapados y apegados a estas situaciones que no son dignos de nuestra preocupación. Si la atención y la concentración están ahí, entonces una visión estará ahí y podemos hacer uso de ella para nadar lejos, libre.
En la primavera cuando hay una gran cantidad de polen en el aire, algunos de nosotros tenemos dificultades para respirar debido a las alergias. Incluso cuando no estamos tratando de correr cinco millas y sólo queremos sentarse o acostarse, no podemos respirar muy bien. Así que en el invierno, cuando no hay polen, en lugar de quejarse por el frío, podemos recordar cómo en abril o mayo no podíamos salir en absoluto. Ahora nuestros pulmones están claros, podemos tomar un buen paseo fuera y podemos respirar muy bien. Conscientemente llamamos nuestra experiencia del pasado para ayudarnos a nosotros mismos y atesorar las cosas buenas que estamos teniendo en este momento.
En el pasado, probablemente sufrió de una cosa u otra. Incluso puede haber sentido como una especie de infierno. Si recordamos este sufrimiento, no dejándonos arrastrar por ello, podemos utilizarlo para recordarnos a nosotros mismos, “¡Qué suerte que soy ahora. No estoy en esa situación. Puedo ser feliz “, es decir una visión; y en ese momento, nuestra alegría y nuestra felicidad pueden crecer muy rápidamente.
La esencia de nuestra práctica puede ser descrita como transformar del sufrimiento en felicidad. No es una práctica complicada, pero nos obliga a cultivar la atención plena, concentración y perspicacia.
Se requiere ante todo que llegamos a casa a nosotros mismos, que hagamos las paces con nuestro sufrimiento, tratándolo con ternura, y mirando profundamente en las raíces de nuestro dolor. Requiere que dejamos ir, sufrimientos innecesarios inútiles y tomar una mirada más cercana a nuestra idea de la felicidad.
Por último, se requiere que alimentamos la felicidad diariamente, con acuse de recibo, la comprensión y la compasión para nosotros y para los que nos rodean. Ofrecemos estas prácticas a nosotros mismos, a nuestros seres queridos, y para la comunidad en general. Este es el arte de sufrimiento y el arte de la felicidad. Con cada respiración, aliviar el sufrimiento y generamos alegría. Con cada paso, la flor de las floraciones de una visión.
FUENTE: De Sin Lodo, No Lotus: el arte de transformar el sufrimiento, por Thich Nhat Hanh. © 2014 por la Iglesia Budista Unidas. (Del blog Maestro Viejo)

12 enero 2016

La Felicidad y el Sufrimiento: Cómo reencontrarnos en el dolor en 5 pasos


La presencia de dolor físico nos trae al aquí y ahora sin remedio, a lo que es, y nos aleja de todo aquello que el ego demanda. Aceptar que esto es así, puede ser un duro proceso.

 "Una de las experiencias más vivas que me mantienen conectada con el presente es el dolor. A él tengo mucho que agradecerle."




Estamos tan acostumbrados a las fórmulas rápidas para poder seguir con nuestro ritmo habitual (enfermizo en ocasiones), que, a veces,  nos cuesta frenar, y la medicación pasa de ser un medio para cuidarnos a una herramienta para continuar con nuestro ritmo frenético.

Pero, si escuchamos con atención, el dolor tiene un mensaje importante que darnos. ¿Te imaginas una vida sin dolor? ¿Cómo crees que nos mantendríamos vivos? ¿Cómo sabríamos que es aquello que quema, es venenoso o si tenemos alguna fractura? El dolor es una alarma que nos avisa de que algo no marcha bien. Es importante parar y descubrir su mensaje.

Puedes intentar conectar con él a través de la atención plena, observando con ecuanimidad lo que sucede.

¿En que zona exacta lo siento?

¿Cuál es su forma, es punzante, oprime,...?

¿Y su intensidad?

¿Es siempre igual o varía?


Y, ¿qué pasa con el dolor crónico? Está ahí, cambiante, pero con billete de vuelta. Entonces, nuestra actitud ante nuestro compañero más o menos constante de viaje es muy importante. 

Estos 5 pasos pueden servirte de guía para un primer acercamiento.





Paso 1. La conciencia es posible: darse cuenta de las sensaciones reales en cada momento, agradables o desagradables. "Soy consciente de mis pensamientos negativos y de mis sensaciones de dolor"


 Paso 3. Ir al encuentro de lo agradable. Amplio mi campo de conciencia y me doy cuenta también de las sensaciones agradables. "Soy consciente se mi dolor pero me doy cuenta del agradable calor del sol en la cara o de de los sonidos de los pájaros".

Paso 4. Ganar perspectiva: ampliando nuestra conciencia para convertirnos en “un recipiente más grande”. Trato con cariño mi dolor y disfruto de las sensaciones agradables"
Paso 5. Vivir con elección en cada momento. "Que bien ser consciente de mi dolor y poder cuidarme como lo necesito".

(Pasos e imágenes de Respira Vida)


La práctica de la plena conciencia en el dolor, la aceptación de lo que es, con una actitud compasiva, de curiosidad, nos puede regalar instantes de gratitud y felicidad.

No quiero decir que cuando el dolor está presente, no suframos, el sufrimiento está ahí, pero poder ver lo que es sin juicios, aceptando que en ese instante el dolor está en ti y es cambiante, te permitirá sufrir menos. No hay expectativas de cómo tendrían que ser las cosas o de porqué está sucediendo.

Entonces, todo ese sufrimiento extra que surge de la frustración, de lo que el dolor limita, desaparece. Y a su vez, entramos en un círculo virtuoso donde el dolor físico y emocional se reduce, somos capaces de reencontrarnos a nosotros mismos, tratarnos con cariño y permitirnos ese espacio que necesitamos. 

«El verdadero milagro es caminar sobre la tierra». 

Además está la otra parte, hacernos conscientes de lo afortunados que somos cuando el dolor se reduce o con suerte, se toma un descanso temporal. ¿Cuántas veces a lo largo del día te das cuenta de que tienes la posibilidad de levantarte cada mañana, de poder ver, oír o caminar? 

El dolor hace esa labor, irremediablemente, cuando cesa o se calma, puedes volver a levantarte, a comer, a reir, a caminar tranquilamente o incluso correr, y eso ¡es un regalo!

Y si eres consciente de ello, si despiertas a tu presente, sólo puedes sentir gratitud. Y disfrutas cada paso con los ojos de un niño que camina por primera vez. Yo misma me sorprendo a veces, sonriendo y agradeciendo al dolor que me haya recordado lo afortunada que soy de poder respirar, cuando por fin puedo volver a hacerlo con libertad.

Como dice Thich Nhat Hanh «el verdadero milagro es caminar sobre la tierra». Y si prestas atención, hay muchos regalos más a cada instante.



"Sin barro, no hay loto"
"Practicamos como la flor de loto y el barro. La flor de loto no piensa: "No quiero el barro". La flor de loto sabe que puede florecer tan bella sólo gracias al barro. 
Para nosotros, ocurre lo mismo. Tenemos semillas negativas en nuestro interior, el elemento del barro, si sabemos cómo aceptarlo, nos aceptamos a nosotros mismos. La flor de loto no necesita deshacerse del barro. Sin barro, moriría.
Si no tenemos deshechos, no podemos florecer. No deberíamos juzgarnos, ni juzgar a los demás. Sólo necesitamos practicar la aceptación y así progresar sin lucha. El proceso de transformación y sanación requiere prácticas continuadas. Producimos basura cada día, y por este motivo necesitamos practicar continuamente para cuidarnos de nuestra basura y convertirla en flores."  

Thich Nhat Hanh.

23 octubre 2015

Abrazar el sufrimiento: la aceptación del dolor ante la pérdida de un ser querido


¿Puede la atención plena acompañarnos en nuestra reconstrucción de la perdida? ¿Reduciría intensidad del sufrimiento, nos aportaría calma?

La respuesta es sí. La práctica de la plena conciencia y la compasión son excelentes compañeros de viaje en el proceso de duelo.

Hace tiempo que escribo sobre la experiencia del dolor físico y el sufrimiento, un texto aún en borrador. Pero hoy arremete un dolor emocional tan fuerte que acalla cualquier otro tipo de dolor: el dolor de la pérdida de un ser querido.


En cualquier caso estaría hablando un poco de los dos ya que el cerebro no distingue entre dolor fisico y emocional: «Los dolores causados por motivos sociales –como un desamor– o los placeres de igual naturaleza –como aprobar una oposición– activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir, como la práctica del sexo.» 





La práctica de la atención plena a través de la meditación, el yoga o cualquier otra forma que nos sirva para estar presentes, facilita este proceso de reconstruir la historia de vida cuando alguien deja de estar físicamente a nuestro lado, con sus células, sus huesos, sus órganos, su piel...

Lo mas difícil de todo es soltar, el desapego. Cuando la persona a la que se intenta retener hace tiempo que se liberó de su carga física, es importante dar con esa fórmula que nos sirva para sentir esos abrazos o esa sonrisa lejos del mundo físico, en conclusión, sentirnos reconfortados y encontrar paz.

En general, ese vivir mindful nos permite conectar con la aceptación de lo que es. Un proverbio Zen dice:

“Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.” 


Cuando se vive una pérdida se pasa por diferentes fases, que a grandes rasgos recogen, en primer lugar, la evitación o negación de la misma. Esa incredulidad que surge de que no está pasando o que, simplemente, es un mal sueño del que despertaremos. Luego sigue una etapa de acomodación o comprensión de la perdida como algo real, aquí surgen diferentes emociones de culpa, enfado, tristeza o frustración...es un proceso largo que requiere de tiempo, autodescubrimiento y apoyo social. Y en último lugar está la asimilación o reconstrucción de nuestra identidad con la aceptación de esa pérdida como parte del proceso vital. 

Pues bien, todo esto en realidad pasa en un continuo y se entremezcla, a veces unas emociones son más intensas que otras pero no hay un principio y un fin exacto al que aferrarnos. Así que lo vivimos como algo natural, no patológico.

Pero, volviendo a lo que decía, mindfulness facilita este proceso.
No se trata de hacer o no hacer ciertas prácticas sino de un modo de ser, de vivir la experiencia a través de ese prisma que conlleva aceptación y compasión. Compasión hacia la persona fallecida, hacia los seres queridos, hacia uno mismo o hacia la propia situación. 

Cuando la situación que rodea a la muerte ha sido violenta (a falta de una palabra mejor), esta forma de vivir el mundo y a los seres que lo habitan hacen que una se sienta más reconfortada. La aceptación, la compasión y el no juicio nos abrazan de tal forma que podemos conectar (a pesar de todo el dolor, la incomprensión y la tristeza), con el amor. Con esa fuente de amor que nos nutre y nos une a todos los seres.

Como dice nuestro querido Thich Nhat Hanh: 

«La plena conciencia es como la mamá que acoge al bebé. Cuando la madre toma al bebé con ternura, el bebé sufre menos. Si sabemos como acoger ese sufrimiento después de la práctica de la plena conciencia del sufrimiento, sufriremos menos.»


Otro aspecto que nos reconforta cuando se siente la vida de esta forma y que tiene que ver con el desapego, es la impermanencia de las cosas. Nada es eterno, todo cambia y tanto la vida como la muerte son parte de un mismo ciclo.

En este sentido aceptar el propio ciclo de nutrición que lleva nacer y morir, como la noche sigue al dia y al revés, nos permite soltar y poder conectar con el momento presente.  

«La muerte es una ilusión»

¿CÓMO LO HAGO?
Ecuentra un espacio donde estar contigo mismo y con tu dolor.

Respira, observa y siente como se va transformando con cada aliento.
Observa el ciclo de la respiración: sigue con tu atención la inspiración desde su comienzo hasta su final. Observa la pausa antes de iniciar la siguiente espiración y repite otra vez focalizándote en la exhalación. Date cuenta de la pausa antes de la siguiente inspiración y comienza de nuevo.
Aceta lo que aparezca sin juzgar y abraza ese sufrimiento, arropándolo, acunándolo con cariño hasta que se calme.

Puedes probar a hacer esta práctica en compañia, a veces las otras personas con su presencia pueden ser el sostén en momentos difíciles.
Recuerda que «el mejor regalo que podemos ofrecer a las demás personas es nuestra presencia».



Playa «El Madero», Liencres. Foto: J. Arias.

Hay una historia de Thay  que a mi me resulta un buen marco para respirar la impermanencia y, por qué no, un buen refugio cuando me envuelve el dolor de la pérdida como si mente y corazón pudieran calmarse mutuamente y encontrar algo de paz en medio de la tormenta. Espero que la disfrutéis tanto como yo:

«Una tarde de otoño me encontraba en un parque, absorto en la contemplación de una hoja muy pequeña y bonita en forma de corazón. Su color era rojizo y casi colgaba de una rama, de la cual parecía que estuviese a punto de caer. Estuve mucho tiempo con ella y le hice muchas preguntas. Supe que la hoja había sido la madre del árbol. Normalmente, pensamos que el árbol es la madre y que las hojas son los hijos, pero al mirar la hoja vi que también era madre del árbol. La savia que toman las raíces no es más que agua y minerales, que son insuficientes para nutrir al árbol, de manera que éste distribuye la savia a las hojas. Estas se encargan de transformar esta savia rudimentaria en savia elaborada y, con ayuda del sol y del gas, enviarla de vuelta para nutrir al árbol. Además, como la hoja se une al árbol por un tallo, es fácil ver la comunicación entre ambos.

Le pregunté a la hoja si tenía miedo porque el otoño había llegado y las otras hojas empezaban a caer. La hoja me dijo: "No, no tengo miedo. Durante toda la primavera y el verano estuve muy viva. Trabajé y ayudé a nutrir al árbol y gran parte de mí misma se encuentra en este árbol. Por favor, no digas que sólo soy esta pequeña forma, porque la forma de hoja es sólo una pequeña parte de mí. Soy todo el árbol. Sé que estoy en el árbol y que, cuando vuelva a la tierra, continuaré nutriendo al árbol. Es por eso por lo que no me preocupa. Cuando deje esta rama y surque el aire hasta la tierra, saludaré al árbol y le diré "hasta pronto".»




Y entonces, no hará falta decir adiós, sólo un «hasta pronto»... gracias por haberme nutrido durante toda mi vida y por seguir haciéndolo después de abandonar tu forma. 


Regalo de Lara. 


¿Qué leer? Puedes descargarlo pinchando en el enlace.








04 julio 2014

Tu eliges: ¿Controlar o arropar tus emociones? Descubre como transformarlas en 5 pasos


"Si pretendemos expulsar todo lo indeseable, puede que estemos expulsando la mayor parte de nosotros mism@s"
(Thich Nhat Hnah)

Una de las cosas que más le gusta a nuestra cultura es el control. Controlar va implícito en la mayoría de las acciones que emprendemos, el control sobre los demás y sobre nosotros o nosotras mismas. Los anuncios están plagados de mensajes que imponen el control sobre el entorno, las máquinas, la acciones de los demás o de nuestro propio cuerpo.
Este tipo de comportamiento y actitudes nos alejan de la aceptación y la compasión por los que somos.
Una de las prácticas que realizamos en el taller de "Mindfulness y emociones" es "Acunar las emociones". 


Mirar con profundidad

Thich Nhat Hanh nos invita a tratar a nuestras emociones como una madre trata a su bebé cuando llora o un hermano mayor a su hermano pequeño que sufre. Es una relación que no conlleva ningún control sino que nos lleva hacia la aceptación de lo que hay en el otro y a transmitirle nuestro amor, sin ningún fin más que acompañarle en su sufrimiento.

Así es como podemos tratar a nuestras emociones, como si fuera ese bebe que sufre y nuestra misión es acogerle y envolverle con nuestro afecto.

Cocinando nuestras patatas es otras de las metáforas que Thay utiliza para facilitarnos la comprensión de esta práctica. Cuando queremos comer patatas necesitamos cocinarlas primero, ¿cuánto tiempo? el necesario para que puedan ser digeridas por nuestro aparato digestivo. Las ponemos al fuego y las tapamos para que se vayan cociendo a su ritmo. En este caso nuestra emoción desagradable sería las patatas, la conciencia el fuego y la tapadera nuestra concentración.

De esta manera la próxima vez que estés envuelto o envuelta en ira, practica la plena conciencia durante el tiempo suficiente hasta que la ira se transforme a sí misma.

A continuación os paso la meditación que practicamos en el taller para facilitar la compasión hacia uno mismo y hacia los demás. Es una adaptacion que recoge parte de la meditación de las emociones de Vicente Simón y las pautas que Thich Nhat Hanh da para Transformar los Sentimientos en Hacia La paz Interior (p. 67)





Acunar las emociones

1. Postura y atención al cuerpo
Adopta una postura cómoda y suelta las tensiones del cuerpo.
Tomamos conciencia de donde estamos y nos damos cuenta de nuestro cuerpo.
Con suavidad llevamos la atención a la respiración y nos hacemos conscientes de la entrada y salida del aire, de la inspiración y espiración, que tienen lugar en el momento presente.
Nos identificamos con el vaivén de la respiración y dejamos ir los pensamientos y preocupaciones, como nubes en el cielo.


2. Elige una emoción para trabajar
A continuación vamos a trabajar con una emoción, elige alguna situación en la que te hayas sentido enfadado o ansioso. Recuerda la situación como si la estuviera volviendo a vivir: con quien nos hemos enfadado, que dijo, que sentiste, que hiciste…

3. Observa lo que produce esa emoción en ti
¿Qué sientes en tu cuerpo con esta emoción? ¿Opresión en el pecho, un nudo en la garganta, malestar en el vientre, nos cambia el ritmo de la respiración? Tomate un momento para observarlo.
 Ahora piensa qué harías si te dejaras llevar por la emoción y que consecuencias tendría. Pueden ser ganas de gritar o pegar a alguien, salir corriendo… ¿Qué puede pasar si haces eso? 

4. Acompaña la emoción con tu respiración
Ahora date cuenta de la respiración:
Inspiro y se que el enfado o la ansiedad está en mi.
Espiro y se que el enfado o la ansiedad está en mi. 
Inspiro y se que la ira o la ansiedad es una emoción desagradable.
Espiro y se que la ira o la ansiedad es una emoción desagradable.
Me doy cuenta de que soy algo diferente a la emoción.
Yo tengo una emoción, pero no soy esa emoción.

5. Tratar la emoción con cariño y atención
Trato mi emoción con cariño y respeto, como una madre que sostiene en sus brazos a niño que llora, dándole todo su afecto y su cariño. La madre quiere al niño y lo cuida hasta que se le pasa el llanto.
El niño es la emoción y nosotros la madre. Cuida de tu emoción hasta que se calme, con paciencia, con cariño y comprensión.

Dedícate un rato para cuidar de tu emoción. Al mecer y tranquilizar a ese niño que sufre, estás queriéndote y tranquilizándote a ti mismo.

Cuando consideres, lleva de nuevo la atención a la respiración y vuelve a conectar poco a poco con el mundo que te rodea, agradeciéndote el haberte dedicado un tiempo para cuidarte.

20 junio 2014

Meditación colectiva: "Sentarse en Paz". Thich Nhat Hanh en España.



El pasado 11 de Mayo tuvimos la suerte de compartir la presencia de Thich Nhat Hanh y de los monásticos de Plum Village en el flasmob de Barcelona, Sentarse en Paz.
Fue una experiencia única en muchos sentidos. Me gustaría compartir un par de momentos que fueron muy significativos para mi: El canto de la Compasión y la Práctica de la Respiración Consciente.

Programa del acto



  • 17:30 h. CONVOCATORIA, REUNIÓN Y ACOGIDA DE LOS ASISTENTES
  • 18:00 h. ORIENTACIÓN Y CANTOS DEVOCIONALES
  • 18:30 h. GENERACIÓN DEL SILENCIO POR LA PAZ
  • 19:00 h. LLEGADA DE THAY Y LOS 50 MONÁSTICOS
  • 19:15 h. INICIO DE LA MEDITACIÓN SENTADA EN SILENCIO POR LA PAZ
  • 20:00 h. PALABRAS PARA LA PAZ
  • 20:30 h. CANTO POR LA COMPASIÓN DE AVALOKITESVARA
Canto por la Compasión





Práctica de la respiración consciente:
La práctica de respirar de manera consciente es muy agradable y fácil. Mientras te sientas durante algunos minutos y respiras, puedes recitar la siguiente gatha (poema):

Al inspirar, sé que estoy inspirando.
Al espirar, sé que estoy espirando.
Inspirando/Espirando.
Al inspirar, me veo como una flor.
Al espirar, me siento fresco.
Flor/Fresco.
Al inspirar, me veo como una montaña.
Al espirar, me siento sólido.
Montaña/Sólido.
Al inspirar, me veo como el agua en calma.
Al espirar, reflejo las cosas tal como son.
Agua/Reflejo.
Al inspirar, me veo como el espacio.
Al espirar, me siento libre.
Espacio/Libre.


  • Primero practica inspirando/Espirando tres veces.

 “Al inspirar, sé que estoy inspirando. Al espirar, sé que estoy espirando.”
El “sé” es muy importante. Tu respiración es como el vínculo entre el cuerpo y la mente. Cuando entre los dos hay este vínculo que los une, es maravilloso, porque entonces estás en contacto con todo cuanto hay en ti, con el cuerpo y la mente. Y en aquel mismo momento eres dueño de ti mismo en cualquier situación. No estás siendo arrastrado por nada ni por nadie, ni siquiera por tus pensamientos. Tu mente está totalmente presente en tu cuerpo y en todo tu ser. Cuando eres consciente de estar inspirando o espirando, te das cuenta de lo que estás haciendo, estés sentado, de pie o andando. Ser consciente es muy importante. 
  •  Pasa luego al ejercicio llamado “Flor/Fresco”.

 Significa: “Al inspirar, me veo como una flor. Al espirar, me siento fresco”.
Para ser hermosa tienes que ser tu misma, no necesitas ser otra persona. Se como la flor de loto, ella es bella por si misma, no tiene que transformarse en una rosa u otra flor.
Hay una semilla de la alegría, el amor y la felicidad en ti. Si permites que estas semillas se manifiesten, tu eres una flor en el jardín de la humanidad.
  • La tercera estrofa es “Montaña/Sólido”.
 ”Al inspirar, me veo como una montaña.” La posición de sentarse con las piernas cruzadas es muy estable y sólida. Si consigues adoptarla, respirar en silencio y sonreír, serás tan sólido como una montaña y ninguna emoción, pensamiento o viento alguno podrá derribarte, surjan de la dirección que surjan. “Al inspirar, me veo como una montaña. Al espirar, me siento sólido.”

  • El cuarto ejercicio es: “Agua/Reflejo”
Al contemplar el agua clara y serena de un lago, ves las nubes y el cielo reflejados en ella con tanta claridad como si los estuvieras mirando directamente ¿Has tenido esta experiencia alguna vez?

“Al inspirar, me veo como el agua en calma. Al espirar, reflejo las cosas tal como son”, lo cual significa que no distorsiono las cosas. No digas: “Me siento como el agua en calman, sino: “Al inspirar, me veo como el agua en calma”, ya que somos el agua, somos las montañas, somos la flor. Reflejo exactamente el cielo azul que veo. No distorsiono las cosas porque mi mente está clara, estable y serena.

El agua en calma es muy serena. Cuando estás sereno, reflejas bien la realidad. Pero cuando no estás sereno ni silencioso, percibes las cosas de manera errónea y las distorsionas. Es como ver una cuerda creyendo que es una serpiente. Como no estás lo bastante tranquilo o sereno, no reflejas la realidad tal como es. ¿Te has mirado alguna vez en uno de esos espejos que distorsionan las imágenes? Al contemplarte en él apenas te reconoces, tu cara aparece alargada y tus ojos, enormes. ¿Has tenido esta experiencia alguna vez? el espejo no te refleja tal como eres.

  • La última estrofa del ejercicio es: “Espacio/Libre”. 
“Al inspirar, me veo como el espacio”. Si tienes espacio, te sientes a gusto. Cuando la gente te da el espacio o la libertad que necesitas, eres más feliz. Al inspirar, te ves como el espacio infinito -el espacio en el que todo se mueve libremente-, y puedes respirar. Sin él no podrías respirar ni sonreír.
Cuando te vacías te desprendes de todo cuanto hay en ti: del odio, la ira, la desesperanza o el deseo. Al estar tan vacío como el espacio, te sientes de maravilla. Mientras exhalas el aire dices: “Me siento libre”. “Al inspirar, me veo como el espacio. Al espirar, me siento libre” Inténtalo.

Las imágenes de la flor, la montaña, el agua y el espacio te ayudarán a concentrarte mejor y a sentirte fresco, estable, sereno y libre.

("A la sombra del manzano rosal", Thich Nhar Hanh. Podéis descargar completo "AQUÍ")




Os dejo también la charla pública del día 8 que se realizó en Barcelona.